La piel de un niño no es la piel de un adulto
Durante la infancia, la barrera cutánea no está completamente madura; la pérdida de agua transepidérmica es mayor y la capacidad de protección es menor. Por esta razón, la piel de los niños es más sensible a los rayos UV.
Las investigaciones muestran que aproximadamente el 23% de la exposición total a los rayos UV a lo largo de la vida se acumula antes de los 18 años. Por lo tanto, los hábitos seguros se establecen en la infancia; en la edad adulta solo se mantienen.
Recomendaciones según la edad
En bebés (0-6 meses): Se recomienda más la sombra, la ropa protectora, los sombreros de ala ancha y la gestión de horarios que el protector solar. A esta edad, se puede aplicar un SPF mineral puro en áreas pequeñas cuando sea necesario.
En niños pequeños (6 meses-6 años): Se prefiere un SPF 50+ a base de minerales, sin fragancias y sin perfumes. Se recomienda una prueba cutánea (observación durante 24 horas en un área pequeña en el primer uso).
En adolescentes: Asociar el acné con el SPF es un error común; existen formulaciones no comedogénicas y sin aceite.
- En el bebé, la prioridad es la sombra, el sombrero y la ropa con protección UPF.
- Entre 0 y 6 meses, el protector solar solo en áreas pequeñas cuando sea necesario.
- Después de los 6 meses: SPF 50+ mineral.
- Crear el hábito en el niño de aplicarse su propio protector solar todos los días.
- En el adolescente, elegir un SPF fluido compatible con el acné.
Nota clínica:Les digo a mis pacientes: enseñen a sus hijos a aplicarse SPF con la misma seriedad con la que les enseñan a cepillarse los dientes. Este es el regalo más valioso que los salvará de una exposición incorrecta a los rayos UV durante toda su vida.
Escuela, natación y actividades
Las horas de recreo en la escuela suelen ser los momentos en que los rayos UV alcanzan su punto máximo. El niño debe tener en su mochila su propio sombrero, agua embotellada y un mini SPF. En los niños que tienen clases de natación, se debe aplicar SPF antes de la escuela y volver a aplicarlo antes de nadar.
En campamentos de verano, actividades al aire libre y actividades deportivas, la cooperación entre la familia y los instructores es fundamental. El comportamiento de protección de un niño se aprende observando a los adultos que lo rodean.
Acné y SPF en adolescentes
Durante la adolescencia, tanto el acné como la protección contra los rayos UV están en la agenda. La mayoría de los medicamentos para el acné hacen que la piel sea sensible al sol; la isotretinoína, los retinoides tópicos y algunos antibióticos se encuentran en este grupo.
En este período, se deben preferir formulaciones de SPF ligeras y no comedogénicas adecuadas para pieles grasas. La creencia de que "el SPF desencadena mi acné" a menudo se debe a una elección incorrecta del producto; cuando se encuentra la fórmula adecuada, el SPF es parte del tratamiento del acné.
Camas solares y solárium en jóvenes
Se sabe que el uso de solárium a una edad temprana aumenta significativamente el riesgo de cáncer de piel. La OMS ha clasificado el solárium como un carcinógeno del grupo 1.
La moda del bronceado, la presión por "verse bien" y las redes sociales aumentan el uso de solárium en algunos jóvenes. Por ello, la concienciación es una responsabilidad compartida entre la familia y el médico. Si existen cosméticos bronceadores (autobronceadores) para un bronceado seguro, deberíamos recomendar principalmente este método para obtener color, no el solárium.
Esencia del capítulo:El daño por rayos UV en la infancia es una inversión silenciosa; pero en el futuro, la factura llega en forma de cáncer de piel y fotoenvejecimiento. La protección no es una disciplina, es un acto de amor.
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