Marco de seis principios
1. Simplicidad: pocos materiales, en el lugar correcto, con la técnica adecuada. Evitar la intervención excesiva.
2. Enfoque anatómico: cada intervención se basa en una justificación anatómica; no en la moda o las tendencias.
3. Gradualidad: avanzar con pasos pequeños. En lugar de una "transformación" en una sola sesión, un cambio natural acumulativo.
4. Honestidad: compartir expectativas realistas. Saber decir "no" a solicitudes inapropiadas.
5. Holismo: pensar no solo en una zona, sino en el conjunto del rostro y del paciente.
6. Sostenibilidad: no solo "verse bien hoy", sino verse bien dentro de 10 años.
¿Por qué "menos" es mejor?
El relleno se acumula, el hilo es permanente, el bótox transforma el músculo gradualmente. El uso excesivo cambia estructuralmente el rostro con el paso de los años. En cambio, un cuidado mínimo pero constante —2-3 sesiones al año, pequeños ajustes— mantiene el rostro natural y permite dar marcha atrás si es necesario.
“La belleza no proviene de "más", sino de "menos pero más preciso". El Protocolo Gemici es la respuesta técnica a esta frase.”
Filosofía del paciente
El Protocolo Gemici establece una asociación a largo plazo con el paciente. La primera sesión no es el resultado, es el encuentro. Requiere un seguimiento de 6 a 12 meses. Archiva fotos de antes/después para comparar los resultados. Evalúa la satisfacción del paciente no solo en el momento del procedimiento, sino también después de 2 a 5 años.
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Las 30 preguntas que más me hacen mis pacientes sobre estética facial