La filosofía del relleno
Los rellenos a base de ácido hialurónico se han convertido en una de las herramientas más utilizadas en la medicina estética en las últimas dos décadas. Pero este auge también ha generado un efecto secundario: en algunos médicos y clínicas, el relleno ha comenzado a utilizarse como un "barniz de aspecto relleno" esparcido sobre la piel. Sin embargo, el relleno es una herramienta de reestructuración que se asienta en el tejido profundo, en el soporte estructural y en la carencia arquitectónica.
Un relleno natural no añade volumen a un rostro; devuelve el soporte que el rostro ha perdido con el tiempo. Por esta razón, ante la foto que se observa, la pregunta no es "¿se ha puesto relleno?", sino "¿por qué se ve más vital?". Donde no se hace esta pregunta, el relleno suele estar sobreaplicado.
No superficial, sino estructural
El lugar correcto para el relleno no suele estar debajo de la línea, sino en los puntos de soporte del rostro. La estructura de los pómulos, el ángulo de la mandíbula, la región temporal, el soporte del tercio medio: estas son las áreas donde el relleno traza la "línea arquitectónica". Rellenar directamente la línea superficial, aunque parezca satisfactorio a corto plazo, provoca que el rostro se vea ligeramente hinchado y "excesivo" a largo plazo.
Por eso, mi preferencia clínica es: primero el soporte profundo y luego las correcciones superficiales finas. Un relleno realizado sin orden altera el equilibrio natural de luz y sombra del rostro, fatiga la mímica y crea, años después, un "rostro de relleno" difícil de revertir.
Nota clínica:La decisión de rellenar los labios, los pómulos o la mandíbula de un paciente no debe tomarse con la foto tomada ese día, sino con la foto que se tomará dentro de 20 años. Esta hora de decisión es la hora de atención del buen clínico.
La importancia de la elección del producto y la reología
Los productos de relleno se diferencian según su consistencia, densidad de reticulación y comportamiento elástico. Estas propiedades, que llamamos "reología", determinan en qué zona es adecuado el producto. Se prefiere un producto suave y fluido para los labios; un producto firme que mantenga la forma para el soporte de los pómulos; y una viscosidad intermedia para la zona nasolabial.
Un producto colocado en la zona incorrecta con la reología incorrecta puede dejar bultos o nódulos en forma de bola visibles durante años. La mayor parte de estos errores no son técnicos, sino errores de elección de producto. Conocer el perfil reológico de cada uno de los productos que utilizo en la clínica es la mitad del tratamiento.
- Labios — productos suaves, de alta retención de agua.
- Pómulos — productos de alta proyección, que mantienen la forma.
- Ojeras — fórmulas especiales ligeras, que no atraen agua.
- Línea de la mandíbula — productos firmes que proporcionan soporte de base.
- Calidad de la piel (skinbooster) — productos de baja reticulación, enfocados en la hidratación.
Atención:Los rellenos permanentes (biopolímeros, silicona) dejan en su gran mayoría granulomas y deformaciones con el paso de los años. Recomiendo evitar estos procedimientos que no tienen vuelta atrás.
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