Escuchar: el primer y más difícil paso
Lo que el paciente dice en estética es, a menudo, un lenguaje que oculta su verdadera demanda. Cuando el paciente dice "quiero afinar mi mandíbula", en realidad está diciendo "quiero verme más joven"; cuando dice "quiero que mis labios estén más llenos", en realidad está diciendo "no quiero sentirme cansado cuando me miro al espejo". Leer entre líneas es posible convirtiendo la habilidad de escuchar en un reflejo médico.
Por eso, la primera consulta para mí no es un espacio para hacer preguntas, sino un espacio para escuchar. No completo la frase del paciente, no respondo a la historia que cuenta, sino que presto atención. Llenar los primeros diez minutos con su voz, y no con la mía, es la mitad del trabajo.
Encuadre: aclarar qué hacemos y qué no
En la parte central de la consulta, es necesario trazar un marco claro para el paciente. "Esto es lo que haremos en los próximos 12 meses; esto es lo que no haremos; estos son los efectos que esperamos; y estas son las cosas que no deben esperar". Este encuadre, tanto escrito como verbal, resuelve desde el principio todas las tensiones que podrían surgir en los meses siguientes debido a una diferencia de expectativas.
A menudo, traslado este marco a un trozo de papel con líneas sencillas. Mis pacientes lo llaman "el mapa que me diste". Se llevan este mapa y en la siguiente cita seguimos hablando sobre él. La comunicación es una práctica que continúa incluso después del procedimiento.
Nota clínica:Si la expectativa no se gestiona, el resultado no se puede gestionar. El primer determinante de un buen resultado es una buena comunicación; el segundo, una buena técnica; y el tercero, una buena paciencia.
El arte de decir no
En medicina estética, quizás la habilidad que más se debe aprender es saber decir "no" en el momento adecuado. No todas las demandas son apropiadas para todos los pacientes. Un paciente puede no entender que el procedimiento que desea se verá desproporcionado en su rostro, otro puede no estar evaluando correctamente los riesgos, y otro más puede haber venido solo por una motivación emocional temporal. En estos casos, decir que no no significa perder al paciente, sino ganarse su confianza.
Al decir que no, en lugar de ser tajante, utilizo un lenguaje que comparte las razones: "Este procedimiento crearía un peso no deseado en la estructura de su rostro", "hay otro paso más adecuado para su mapa facial natural en los próximos seis meses", "siento que tiene prisa con este tema; hablemos de nuevo dentro de un mes". Estas frases protegen al paciente y construyen confianza clínica.
- Hacer preguntas abiertas que cuestionen la motivación.
- Proporcionar un marco de expectativas por escrito.
- Presentar el mapa de riesgos y beneficios de forma comprensible.
- Sugerir "tiempo para pensar" cuando sea necesario.
- Expresar claramente que la decisión pertenece al paciente.
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