¿De dónde viene el miedo?
Casi todos los pacientes que acuden a mi clínica dicen lo mismo en su primera frase: "Pero que sea muy natural, que no parezca operado". Esta frase no es una preferencia inocente; esconde una grave ansiedad social. A lo largo de los años, la imagen del "rostro exagerado" se ha grabado en la mente de la sociedad a través de los medios de comunicación, las redes sociales y algunos ejemplos clínicos. Los pacientes temen parecerse a estos malos ejemplos. Ponerle nombre a este miedo es el primer paso del tratamiento.
Sin embargo, una estética natural bien hecha no pasa desapercibida para el entorno social del paciente; solo deja la sensación de "¿algo ha cambiado, pero qué?". Su primo, su compañero de trabajo, un viejo amigo; le dan al paciente comentarios positivos como "te ves más descansado", "estás muy enérgico últimamente". Estas frases son la señal del éxito silencioso de la estética natural.
La percepción del entorno y la armonía interior del paciente
Algunos pacientes quieren ocultar sus decisiones estéticas a su entorno. Esta preferencia es totalmente comprensible. Sin embargo, en mi práctica clínica, he visto a menudo el cansancio que genera en el paciente la presión social que surge después de decisiones estéticas mantenidas en secreto. Por eso, en la primera consulta le pregunto al paciente: "¿Está tomando esta decisión por usted mismo o por alguien de su entorno?".
Esta pregunta a veces resulta incómoda, pero su respuesta nos revela la verdadera motivación. El paciente que decide por sí mismo se mantiene más firme ante los posibles comentarios del entorno. En cambio, el paciente que viene con una expectativa externa no se sentirá satisfecho después de un tiempo, ni siquiera con la estética más natural.
Nota clínica:El juez del resultado estético no es su entorno, sino la serenidad que siente al mirarse al espejo. Un procedimiento que no le cambia, pero que le reconforta, ya de por sí no deja lugar a que el entorno se pregunte "¿será que...?".
La consulta no es un quirófano, es una sala de conversación
En mi rutina clínica, la primera cita no es el "día del procedimiento". Esta cita es una evaluación de la intención antes de la evaluación de la anatomía. El paciente cuenta, yo escucho; luego el paciente escucha, yo cuento. A veces, al final de esta cita, no planificamos ningún procedimiento: solo se traza un marco de plan y el paciente regresa a casa para pensar.
Este enfoque puede parecer una práctica contraria a la de muchas clínicas actuales. Pero en la medicina estética, el arrepentimiento es el resultado de decisiones tomadas con prisa. Un relleno, un bótox, incluso un peeling; su aplicación dura segundos, pero su efecto dura meses. Debido a esta asimetría, la lentitud en sí misma es un tratamiento.
Recordatorio:El lugar donde siente que "este médico puede decirme que no" al final de la primera cita, suele ser el lugar donde está a salvo.
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Anatomía facial y proporciones naturales: no es medida, es arquitectura