¿Qué no es realmente el bótox?
Una gran parte de los pacientes que acuden a mi clínica han escuchado la frase "el bótox congela la cara". Esta frase es biológicamente incorrecta. El bótox no "congela" ni mata un músculo; bloquea temporalmente la señal electroquímica que llega al músculo. Las células musculares están vivas, siguen nutriéndose; simplemente no pueden recibir la orden de contracción. Cuando la orden se interrumpe, el músculo descansa, la expresión que produce la contracción disminuye y, en consecuencia, las líneas de la piel se suavizan.
Es decir, la frase correcta es: "El bótox le quita el lápiz de la mano a quien dibuja una línea producida por la expresión facial durante unos meses". Cuando se vuelve a colocar el lápiz, el paciente puede volver a hacer su propia expresión, pero esta vez de una manera más leve y equilibrada.
¿Qué sucede en la unión neuromuscular?
Cada contracción muscular comienza con una señal. La orden que proviene del cerebro se transmite al músculo mediante la liberación de una molécula de señalización llamada acetilcolina en el extremo del nervio motor. La acetilcolina se une a los receptores en la superficie muscular, se activan los mecanismos de calcio y la fibra muscular se acorta. La toxina botulínica A (bótox) interviene en un solo eslabón de esta cadena: descompone el complejo proteico SNARE que permite la liberación de las "vesículas" de acetilcolina en la terminación nerviosa. La señal nerviosa llega pero la acetilcolina no puede liberarse; el músculo no recibe la orden y no se contrae.
Este efecto es a nivel nervioso, no daña el músculo en sí. Con el tiempo, la terminación nerviosa establece nuevas conexiones, las proteínas SNARE se regeneran y la liberación de acetilcolina comienza de nuevo. El tiempo que el músculo permanece en reposo varía según la magnitud de la dosis, la masa muscular y el metabolismo individual.
Nota clínica:Mientras que en un músculo fino como el de la frente el efecto dura 3-4 meses, en un músculo grueso como el masetero puede extenderse a 5-6 meses. Por esta razón, el calendario de repetición de cada zona se determina según su propia cinética; las reglas de una sola frase como "el bótox entre las cejas termina exactamente en 4 meses" son engañosas.
Cronología del efecto
Después de la primera aplicación, generalmente no se siente ningún cambio en las primeras 24-48 horas. Los pacientes llaman al tercer día con pánico diciendo "no me hizo efecto"; sin embargo, esto es normal. La descomposición del complejo SNARE por parte de la toxina requiere tiempo. Por lo general, el primer suavizado se nota entre el 3.º y 5.º día, y el efecto se asienta por completo entre el 10.º y 14.º día. El día 14 es el punto de referencia para la evaluación; antes de eso, la pregunta "¿es suficiente?" es prematura.
El efecto es total durante 2-3 meses y luego disminuye gradualmente. Se espera que la expresión vuelva a su estado original entre el 4.º y 6.º mes. El retorno no ocurre de repente; las fibras musculares que despiertan entran en juego gradualmente. Este retorno gradual es un proceso natural y la sensación de que "volvió de repente" suele ser una ilusión.
¿Disminuye la dosis en las aplicaciones repetidas?
Sí, en una serie bien planificada, la dosis generalmente disminuye. Cuando el músculo no se contrae durante mucho tiempo, descansa y se debilita. Para lograr el mismo efecto en un músculo debilitado, es suficiente con menos toxina. En la clínica, a menudo me encuentro con el mito de que "el bótox aumenta de por vida"; lo cierto es todo lo contrario. Un plan bien gestionado proporciona el mismo resultado con menos intervención con el paso del tiempo.
Sin embargo, la condición para esta disminución es que la aplicación se realice a intervalos determinados. Si se deja pasar demasiado tiempo y el músculo recupera toda su fuerza original, la reducción de la dosis se pierde. El ritmo que prefiero es: 3 sesiones en el primer año (con intervalos de aproximadamente 4 meses) y, posteriormente, espaciar a 5-6 meses.
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