Tipos de colágeno, por ejemplo, Tipo I y Tipo III
Existen 28 tipos diferentes de colágeno en el cuerpo; en la piel, los más importantes son el Tipo I, el Tipo III y el Tipo IV. El colágeno Tipo I es el componente estructural de carga de la dermis; podríamos decir que es el "esqueleto" de la piel. El colágeno Tipo III es más fino y flexible; se encuentra en mayor abundancia en la piel joven. El colágeno Tipo IV forma la membrana basal (el límite entre la epidermis y la dermis).
En la piel joven, la proporción de Tipo III/Tipo I es de aproximadamente 1:3. A los 50 años, esta proporción cae a 1:6, es decir, el colágeno Tipo III disminuye relativamente. Este es un indicador molecular de la pérdida de elasticidad de la piel. En mi clínica, procedimientos como el microneedling y la radiofrecuencia se centran en estimular la síntesis de colágeno Tipo III, porque la pérdida no es numérica, sino proporcional.
Elastina: el sistema de muelles
Las fibras de elastina proporcionan la capacidad de retorno de la piel, es decir, que vuelva a su estado original cuando se estira o presiona. En la piel adulta, la resíntesis de elastina es muy escasa; se produce durante la infancia y la adolescencia, y después se utiliza en gran medida el stock existente. Por esta razón, la pérdida de elastina se comporta como una pérdida permanente. El efecto de los rayos UV sobre la elastina es más dramático que sobre el colágeno; la acumulación anormal, gruesa y disfuncional de elastina, llamada "elastosis solar", provoca la flacidez de la piel.
Dado que la reversibilidad de la pérdida de elastina es limitada, la protección de la elastina es una medida preventiva, no un tratamiento. El uso de SPF a partir de los 20 años es la intervención individual más potente para preservar el stock de elastina.
Ácido hialurónico: la esponja dérmica
El ácido hialurónico (AH) es una molécula de azúcar, pero su tamaño lo obliga a comportarse como una esponja. Puede retener hasta 1000 veces su propio peso en agua. En la piel, el AH se encuentra en dos lugares: en la superficie de la epidermis (hidratación cutánea) y dentro de la dermis (volumen estructural). En la piel joven, la densidad de AH es alta; por eso la piel joven se ve "rellena". A partir de los 40 años, tanto la síntesis de AH disminuye como su degradación se acelera, lo que resulta en una piel más fina y en la profundización de las líneas de expresión.
En la clínica, existen dos formas de restaurar el AH: (1) cremas tópicas de AH, que solo proporcionan hidratación en la superficie; (2) mesoterapia y boosters a base de AH, que depositan fragmentos de AH en la dermis, enviando señales tanto para el volumen como para la síntesis de nuevo AH.
Atención:Las expectativas sobre las pastillas de colágeno suelen ser exageradas. El colágeno ingerido por vía oral se descompone en aminoácidos después de pasar por el estómago; el cuerpo no tiene la obligación de priorizar estos aminoácidos para "sintetizar el colágeno de la piel". Para una producción eficaz de colágeno, una señal tópica o médica (retinoides, microneedling, láser) es más fiable.
Tres acciones estratégicas para proteger el colágeno
Primero, bloquear los rayos UV: el uso diario de SPF 30+ por sí solo puede reducir la pérdida de colágeno en más de un 30% al año. Segundo, incorporar retinoides: el retinoide tópico (tretinoína o sus formas de éster) es el agente con mayor evidencia para mantener la síntesis de nuevo colágeno. Tercero, señal mecánica y térmica: el microneedling, la radiofrecuencia y el láser focal son procedimientos profesionales que estimulan a los fibroblastos con la orden de "producir nuevo colágeno".
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